La piel del rostro es la más sensible y expuesta, por lo que, en general, es la que más cuidamos... Pero de nada sirve invertir en una crema si no la aplicamos bien, y es que en ocasiones nos dejamos llevar por las prisas o por las malas costumbres y arrastramos errores en la aplicación de la crema que nos impiden obtener todos sus beneficios.

¿Quién no tiene una crema facial?

Es, sin duda, el producto de belleza más consumido, porque, aunque influyen otros factores, como la genética o la alimentación, la crema facial es el primer paso para lucir un rostro radiante y protegerlo frente al envejecimiento.

A continuación os hablamos de los errores más comunes entre las mujeres al aplicar nuestra crema facial:

  • No limpiar el rostro antes de aplicar el tratamiento--> ​​Para que una crema funcione la piel tiene que estar limpia. Estamos acostumbradas a desmaquillarnos y limpiar el rostro por la noche, pero también hay que limpiarlo por la mañana. Haz la prueba, por la mañana pasa un algodón con tónico por tu rostro y verás cómo tu piel acumula durante la noche suciedad. El sudor y los tratamientos de noche deben ser eliminados por la mañana antes de aplicar nuestra crema. ​
  • Echar demasiada cantidad de producto--> Poner un exceso de crema sobre el rostro es un error porque tapona los poros y provoca brillos en la piel. Aplicar demasiado producto de una sola vez no quiere decir que se vayan a conseguir efectos más rápidamente, lo ideal es elegir la cantidad justa para que se absorba con facilidad. Lee la instrucciones que incluye toda crema, antes de aplicártela o consúltale a tu profesional de la estética.
  • Frotar la piel, especialmente el contorno de los ojos--> Al aplicar la crema, muchas personas aplican con excesiva presión el producto, lo ideal es realizar un suave masaje en el rostro, siempre desde dentro hacia afuera, y en la zona del contorno de ojos desde fuera hacia adentro; siempre en un único sentido. Del mismo modo se recomiendan pequeños toques ya que frotando con cierta presión, se podrían desplazar los tejidos y a la larga perderíamos elasticidad. Este punto también es importante al secarnos la piel, lo ideal es secar a base de pequeños toques en el rostro.
  • Elegir la crema en base a la experiencia de otras personas-->​ Cada piel es distinta y tiene unas necesidades diferentes. La crema que le funciona a tu amiga, quizás a ti no te funcione. El primer paso para elegir tu crema es que conozcas tu piel, a través de un diagnóstico personalizado, y que la profesional te aconseje cuál es el producto que más te conviene según las características de tu tez. También es cuestión de probar, hasta encontrar esa crema que te gusta por su textura, su olor y además hace que tu piel tenga un aspecto espléndido.
  • Olvidarnos del cuello y del escote--> ¡La cara no acaba en la barbilla! Aunque cada vez hay más firmas cosméticas que ofrecen cremas específicas para el cuello y el escote, en general, las cremas faciales sirven para estas zonas que, con frecuencia, solemos olvidar. Es un error grave porque a medida que pasan los años, el cuello y el escote pierden elasticidad y son zonas difíciles de rejuvenecer, así que más vale prevenir, cuidándolas igual que hacemos con la cara.
  • Abandonar el protector solar cuando se acaba el verano--> Los rayos solares, sea verano o invierno, son muy dañinos para la piel y, además, son el principal factor del envejecimiento cutáneo. Así que es importante que la crema facial que elijas, también en invierno, tenga protector solar. El factor de protección depende del fototipo de tu piel, aunque sea mínima, la crema de día siempre lleva protección.
  • No ser constante con el tratamiento elegido--> ​Para obtener buenos resultados, debemos ser constantes en la aplicación de las cremas. Por la mañana y por la noche, es importante que no nos pueda la pereza y siempre limpiemos la piel y apliquemos las cremas.
  • No pensar en el futuro--> ​Cuando somos jóvenes no pensamos que la piel se estropea con la edad. Pero la piel tiene memoria y si la has castigado en tus años de juventud (sin cuidarla debidamente), lo más probable es que las arrugas aparezcan antes. A grandes rasgos podríamos decir que a partir de los 20 años, o antes, en caso de pieles con problemas de acné, es recomendable hidratarse mañana y noche. A partir de los 25 habría que incorporar el tratamiento específico para el contorno de los ojos y a partir de los 30 años una crema antiarrugas por la noche.
  • Evitar incluir en nuestra rutina de belleza nuevos productos que complementan las cremas faciales--> Nos referimos, por ejemplo, al sérum, los contornos... La crema hidratante es el tratamiento base, indispensable para día y noche, pero podemos complementar e incrementar sus beneficios si añadimos a nuestra rutina de belleza productos como los ya mencionados. No queremos decir que tengas que añadirlos todos, pero en la medida de tus posibilidades, incorporar por ejemplo el sérum por la noche, ayudará a que tu piel se muestre más radiante y protegida frente al envejecimiento. 

Si cometes alguno de los errores mencionados... ¡cambia tu rutina de belleza!