Pues sí, no sólo lo saben las famosas, sino que un estudio de la London School of Economics certifica que andar al menos media hora al día, de tres a cuatro días a la semana, adelgaza más que correr. También adelgaza más que montar en bici, jugar al tenis, o bailar. Eso sí, no vale dar un paseo parándote a ver los escaparates de turno o fijándote en las fachadas de los edificios, hay que ir a marcha rápida (que no forzada). Un ritmo en el que seas capaz de hablar, pero no de cantar. Tienes que empezar suave, para ir calentando los músculos y aumentar el ritmo hasta que empieces a sudar, ese es el punto en el que debes mantenerte.

La explicación de esta teoría, y según los investigadores que han dado con esta teoría, es que andar es un trabajo constante, sin pausas, y es la acción natural del ser humano, "lo que ha hecho durante cuatro millones de años". Jennifer Garner, Sharon Stone, Jessica Biel o Cameron Diaz son algunas de las actrices que ya han descubierto los beneficios de una caminata rápida. 

Caminar para adelgazar: ¿cuánto tiempo? 

Según los estudios controlando frecuencia, ritmo y tiempo y saliendo a caminar tres o cuatro veces por semana en sesiones de  30-40 minutos conseguiremos bajar de peso de forma fácil y saludable, sin necesidad de trotar o correr.

Otros beneficios de caminar...

No solo conseguirás bajar de peso caminando sino que conseguirás reducir los niveles de colesterol, disminuir tu tensión arterial, prevenir la diabetes o controlar los niveles de azúcar en sangre.

Si comparamos la actividad de caminar con la de correr y aplicamos los resultados a lo expuesto anteriormente tenemos que:

  • Correr reduce el riesgo de tensión alta en un 4,2%. Andar lo hace en un 7,2%
  • Correr reduce el riesgo de colesterol alto en un 4,3%. Andar lo hace en un 7%.
  • Correr reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiacas en un 4,5%. Andar lo hace en un 9,3%.
  • Y por último, caminar implica someterse a un menor riesgo de lesiones que en el caso de salir a correr.

(Datos extraídos de un estudio publicado en 2013 en la revista Arteriosclerosis, Thrombosis and Vascular Biology)

Correr o caminar rápido: ¿qué hacemos?

Puede parecer que con lo expuesto hasta ahora deberíamos posicionarnos en el área de los caminantes frente a los corredores. Sin embargo, no podemos decir con seguridad 100% que caminar sea mejor que correr para todas las personas porque esto dependerá de las preferencias de cada uno, del estado físico o del aspecto de salud en el que se quiera incidir.

No es lo mismo una persona que necesita liberar altas dosis de endorfinas y que tiene una trayectoria extensa en el mundo deportivo que una persona con obesidad y problemas de colesterol a la que su médico de cabecera le acaba de decir que debe comenzar a realizar deporte y abandonar su vida sedentaria actual. No es lo mismo y por eso no se puede generalizar.

Por otro lado, si comparamos ambas actividades a nivel de salud articular volvemos a quedarnos con el caminar. Y es que según afirman algunos traumatólogos, correr implica un mayor esfuerzo para las articulaciones de las piernas que terminan soportando dos o tres veces el peso corporal. Así, los corredores tienen un mayor riesgo de padecer problemas en las articulaciones a largo plazo que las personas que solo caminan a ritmo vivo.

Así que ya sabes, si eres de las que les da pereza correr, sal a andar ligero antes de las 10 de la mañana y cuando el sol ya se haya puesto, a partir de las 9 de la noche ahora en verano, de esta forma no te asarás de calor. Recuerda lo importante que es hidratarse y beber agua en abundancia cuando nuestro cuerpo se somete a un esfuerzo.

¡No te olvides de tu botella!